Pierde peso y olvídate del efecto rebote

¿Cómo perder peso y olvidarse para siempre del efecto rebote?

¿Cómo perder peso y olvidarse para siempre del efecto rebote?

Dieta, dieta para piernas, dieta para brazos, rutina para abdomen, rutina para muslos, rutina para esto y para aquello, si eres de las que ya ha probado todo y siempre vuelve al mismo número del terror quédate hasta el final.
Hablemos de una solución permanente. Esto fue lo que funcionó para mi y logré perder peso olvidando para siempre el efecto rebote.

¿Cuántas veces lo intestaste ya? Hay algo que muy pocas personas saben o se atreven a enseñar sobre esto. Se nos dice que la genética manda y lo creemos, se nos dice que nuestro metabolismo manda y lo creemos, se nos dice que se requiere muuuucho ejercicio físico y lo creemos, pero eso no es tan cierto.

Encontrando el origen

Guapas, nosotras no nacemos con sobre peso, esto es algo que se ha creado con los años, en el entorno, las ansiedades, estereotipos, etc.

Cuando niña, mi padre solía llevarme a todos lados con él, pero no era cualquier paseo padre e hija, el me llevaba como sebo para atraer otras mujeres que no eran mi madre. Gustaba de hacerse el padre bueno y hablar mal de mi madre frente a su familia. El motivo: justificar sus infidelidades. Esto provoco en mí lo que hoy sé que fue ansiedad. A los 9 años era más gorda que cualquier niña con sobre peso de hoy. No contento con esto y sin proporcionarme una solución, mi padre me llamaba gorda, doctor barriga y muchos otros tantos adjetivos horribles para una niña de 9 años. Me inscribió a jugar vóley contra mi voluntad y tampoco me dejo cambiar de deporte por uno que si me gustaba. La historia se cuenta sola, a los 15 años tenía problemas alimenticios, baja autoestima y poco sentido de la salud. Para variar, la responsabilidad de criar a mis hermanos le quedó grande y un día se le ocurrió que quería ser feliz y se marchó con una de tantas.

Cuando no te ves como la chica de la revista no es porque sea tu suerte genética, es porque hay algo que está haciendo que des a tu cuerpo calorías extra. Quizás esperabas encontrar aquí una dieta milagrosa, y si, así es, pero no es de privación alimenticia, es una dieta mental.

Elimina la fuente de calorías

Ya que hayas encontrado el origen, que puede ser una situación familiar, una ruptura amorosa, un episodio de maltrato o cualquier otra situación, la eliminamos con el remedio más poderoso de todos, el perdón. Toma un libreta que ya no sirva o una hoja de papel, escribe en ella todo lo mal que te hizo sentir esa situación, todo lo que dolió, si tienes que llorar hazlo. Déjalo ir. Cuando hayas terminado, escribe: “Yo ____tu nombre_________te perdono por …” y enumera todo aquello por lo cual la(lo) perdonas. Al terminar, quema esa libreta o papel, respira hondo tres veces, agradece a Dios, el universo, la energía vital, como le llames al ser supremo en quien crees y comienza a sentirte libre.

Este ejercicio te ayudará no solo atravesar el proceso como suelen llamarle, sino a perdonar de verdad y quitarle poder a aquello que mantenía tu cuerpo bajo estrés. Este estado produce una hormona llamada cortisol que es la responsable de mantener nuestro cuerpo en estado de alerta. El estrés produce consumo de glucosa, por lo que, para suplir esa carencia generalmente consumimos carbohidratos y esto es lo que produce un aumento de peso.

¿Cómo perder peso y olvidarse para siempre del efecto rebote?

Ejercita tu mente

Ya que hemos eliminado nuestra fuente calorías, lo siguiente será, desterrar de nuestra mente la creencia de que nuestra genética manda. Vamos a quitarle ese poder. Haciéndole creer a nuestra mente que lo normal es estar como queremos, para esto vamos a realizar un ejercicio que tomé del libro “Un milagro en 90 días” de Lain Garcia Calvo, se llama la nana de los milagros.

Vamos a tomar a tu mente desprevenida, si te dices a ti misma hoy que delgada y bella estás, algo dentro de ti te dirá que mientes, en la biblia se le conoce como “el acusador”, los cristianos le llaman el enemigo, yo le llamo conciencia de hecho. Para eliminar la creencia de que nuestro molde es este cuerpo presente y que le pertenecemos vamos a hacer lo siguiente:

La nana de los milagros

Cuando entres en estados de sueño, antes de dormir o al despertarte, aún estando somnolienta, vas a repetir mentalmente:

  1. Amo este cuerpo. No podemos cambiar para bien si no lo amaramos, ¿verdad? Aun cuando tu mejor alternativa fuera una cirugía, siempre es para mejor, nunca para perjudicarlo.
  2. Menos X kilos natural y saludablemente. Esta número X es la cantidad de kilos a perder para alcanzar tu ideal, obviamente será una un número que mantenga saludable. Las palabras natural y saludablemente son importantes, pues ordenas a tu cuerpo la forma en la quieres perder peso. La primera vez que lo intenté estuve con el estómago arruinado durante 5 días y no es lindo perder peso así.
  3. Coma lo que coma la balanza siempre estará en X kilos. Con esto le ponemos un límite a nuestro cuerpo. Es importante que consultes a tu médico cual es ideal conforme a tu estatura.

Antes de empezar a practicar esto llevaba 8 meses consumiendo 3 o 4 veces por semana trufas de oreo y manjar, y si no lo tomaba esto de postre todos los días era simplemente porque le temía a la diabetes. Se podría decir que las oreo se habían convertido en mi vicio creativo. Siempre que estaba diseñando una web o haciendo algo que requería creatividad, tenía la necesidad de consumir trufas. Una semana después de comenzar este proceso, toda necesidad de comida chatarra dulce había desaparecido. Ahora en vez de buscar sabores dulces en las oreos lo hago en las frutas. Claramente, de vez en cuando me bebo una gaseosa, pero el consumo por necesidad desapareció, y tanto si tomo una fruta o una gelatina baja en azúcares mi cuerpo lo recibe y se satisface.

Cambia de espejo

Cambiar de espejo quiere decir, que cambies la forma de verte frente a el. Quizás piensen: aja! Pero aún no pierdo peso. Recalcarlo tampoco sirve de nada ¿o si?, admírate en la ropa que deseas usar. Puedes buscar una forma creativa de combinar la ropa que tienes y crear un efecto visual que te ayude. Dile a tu reflejo lo delgada y guapa que te ves y siéntelo. Leíste bien, Siéntelo.

Cuando comenzaba mis 20 me dieron una beca de intercambio y conocí a una mujer que en aquel entonces tendría 38 años. Nos hicimos muy amigas. Ella es madre de dos hijos y por aquellos días estaba bastante subida de peso. Te sorprenderá saber que ella caminaba con una seguridad que se comía el mundo, en consecuencia, a traía miradas, se la veía despampanante, sexy, atrevida, y yo siendo mas joven estaba llena de inseguridades. El reflejo que ella veía en su espejo era diferente del yo veía de mi misma.

Cambia el espejo también si sientes que esto te ayudará. Busca el cuerpo que deseas, utiliza alguna app de tu preferencia, ponle tu rostro y siéntete en ese cuerpo. Todo vale. Camina como si fuera tuyo, vístete como si fuera tuyo, habla con la seguridad que da tenerlo. Citando a mi mentor: si entra en tu mente, entra en tu mundo.

Ejercita tu cuerpo también, obvio.

No tienes que ejercitarte 4 horas en el gym o correr 10 km. todos los días si no te gusta. Simplemente camina, toma una clase de baile, sube la escalera, elige una acción concreta que refuerce el sentimiento de que estas haciendo algo para que suceda. Esto afirmará en tu mente que pasará, que el número ideal estará en tu balanza.

Yo entreno, mas o menos 1 hora con 30 minutos al menos 4 veces a la semana, sin obsesionarme ya, pero es lo que me dejó mi experiencia en la infancia, no concibo un solo día sin hacer ejercicio y cuando no lo hago me siento mal. Esto por supuesto repercute positivamente en mi salud.

Cuando perdonas comienzas a ver lo bueno a todo aquello que un día fue tu pesadilla. Aún así, siempre viví con miedo de tener la famosa barriguita, siempre la tuve, pues cuando crecí y perdí peso lo hice del modo en que todos decían que sería, a totalidad. Nunca se baja de peso en donde quieres sino que bajas todo a la vez, por lo que la barriguita, aunque mas pequeña, estuvo siempre ahí. Hasta que hice esto que hoy comparto contigo.

Aliméntate en consecuencia con tu deseo

Todas sabíamos que este punto se iba a tocar. No convencerás a tu mente si te alimentas solo de hamburguesas y tampoco si te matas de hambre con solo zanahorias. Esto es mental. Mucha comida excusa de que no funciona, poca comida excusa para asimilar todo de nuevo y volver al estado de supervivencia anterior. Somos seres de costumbres. Los cambios cuestan, lo mismo aplica a nuestro cuerpo. Si comes 4 panes en el desayuno y al día siguiente arrancas con manzanas, tu cuerpo entenderá que quieres matarlo. Baja la ración de a pocos, para tu mente y cuerpo el cambió no serpa tan abrupto, por lo que cuando quieras darte un gusto no lo asimilará con desespero. Para cumplir con este objetivo puedes ayudarte con productos naturales como el ajo y el jenjibre en sopas e infusiones. También puedes usar complementos, pero jamás reemplaces comidas por batidos, no vale pena sacrificar salud por velocidad.

Puedes usar bebidas que contribuyen a no asimilar carbohidratos o termogénicos naturales. Hoy en día existen muchos en el mercado.

¿Emplearías este método? cuéntame!

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Hola, Soy Pao.

Una chica de una pequeña ciudad de Perú, obsesionada con su libertad, que convirtió “el volver a empezar” en una decisión sin miedo, consiguiendo desarrollar su empresa de exportación y venta online de forma exitosa. Experta en marketing online, empresaria y fabricante de ideas ¡Ahora te enseñará todos sus secretos!

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